Don´t worry about a thing…

Entrada por la lengua de arena en Uluwatu
Entrada por la lengua de arena en Uluwatu

Tras meses de impaciente espera, alrededor de la media noche del domingo 16 de agosto aterrizábamos en Bali. Tras recoger nuestras maletas y tablas de surf, y con unas ganas locas de disfrutar de nuestro viaje nos dirigimos a la que iba a ser nuestra casa durante los próximos diez días. Las dos bajas de ultimísima hora de nuestros compañeros de viaje añadían cierta incertidumbre a nuestros planes iniciales, así que con ese pensamiento, y sin poder dejar de pensar en la mala fortuna de nuestros amigos, dejamos atrás el aeropuerto de Denpasar al tiempo que el chofer encendía la radio y comenzaba a tararear la canción que sonaba en ese momento “Don´t worry, about a thing, cause every little thing, gonna be all right…” Pues eso, pensé con una sonrisa.

A la mañana siguiente, después de un buen sueño reparador, en poco más de una hora ya teníamos reestructurado nuestro viaje.

Desayunos en el Betelnut (Canggu). Muy recomendables!

Desayunos en el Betelnut (Canggu). Muy recomendables!

Es sorprendente la cantidad de opciones que te ofrece Bali, olas potentes y “secas” en la península de Bukit con las archiconocidas Uluwatu, Binging, Padang Padang, etc…Kuta y Seminyak con sus tiendas y ambiente nocturno, Jimbarán y sus cenas en la arena que hacían las delicias (como nos comentaba cierto cantante local) de “honeymooners”, Kintamani y sus volcanes, Ubud y sus campos de arroz, y un largo etcétera. Es complicado no sentirse a gusto en Bali, simplemente tienes que saber cual es el Bali que va contigo. Y nuestro Bali se llamaba Canggu. 

A una hora al noroeste de Kuta, Canggu es una zona que no está (aún) tan explotada como pueden estarlo Kuta o Seminyak, y tampoco tiene las olas potentes pero algo saturadas de gente la península de Bukit, y ahí reside precisamente su encanto, playas como Ecco beach, Berawa y Old Man ofrecen multitud de picos de surf con fondos de roca y arena, y olas de todo tipo, huecas, rápidas, suaves, etc…que hacen las delicias de surferos de todos los niveles, del principiante al más experto (en Ecco beach vi posiblemente uno de los aéreos más grande grapando la tabla que he visto nunca) Además, tanto dentro como fuera del agua, el ambiente que se respira en Canggu es de relax total y absoluto, el sitio perfecto para olvidarse un poco de todo y disfrutar de una buena barbacoa y un par de Bintang a pie de playa después de un buen día de surf y una magnífica puesta de sol.

Para moverse por Bali es fundamental (o al menos lo era para nosotros) hacerlo en moto. Por unos 4 euros al día tienes a tu disposición una pequeña scooter con su porta tablas para moverte por la zona y conocer los alrededores de la forma más auténtica y divertida (a la par que ágil). Eso sí, hay que tener cuidado porque se conduce por la izquierda y el tráfico es bastante anárquico, aunque una vez que le pillas el ritmo no tiene mayor dificultad. Para distancias más grandes si que es recomendable alquilar un coche con conductor (cerrando un precio para todo el día) ya que como digo el tráfico es bastante caótico y las indicaciones son escasas.

Llegando a Old Man en nuestra motillo

Moverse en moto es un gran recurso en esta isla

Respecto al surf, además de Canggu y todas y cada una de sus playas, pude pillar una buena sesión en Uluwatu, en un entorno absolutamente espectacular y con algunas series huecas que daban a entender cómo debe romper cuando está a pleno rendimiento…Otro sitio a tener en cuenta es Balian beach.

Balian beach. Sesión de yoga en un marco incomparable

Balian beach. Sesión de yoga en un marco incomparable

A una hora y media al norte de Canggu y con poco más que un pequeño y bonito resort en los alrededores, Balian es una ola que coincide con la salida de un rio, y en la que se distinguen dos picos, uno de ellos (el que aguanta más tamaño) es una cremallera perfecta de izquierda y de derecha que rompe a unos 100 metros de la costa sobre fondo de roca. Pasamos un día entero allí y estuvo francamente genial.

Uluwatu con poca gente

Uluwatu con poca gente

Esa mañana temprano, tuvimos un baño buenísimo de surf sin una gota de viento, después a media mañana sesión de yoga en un bonito complejo de madera a pie de playa y posteriormente un buen almuerzo en el chiringuito local con vistas a las olas. Por la tarde saltó viento y se estropeó un poco el mar y prácticamente nadie se metió en el pico de fuera donde estaba cayendo una ola con un tamaño importante pero donde era difícil situarse para el take off debido a lo movido que estaba el mar.

Vista de Uluwatu desde fuera

Vista de Uluwatu desde fuera

A pesar del viento, pensé que con el paddle seguro que podía anticipar las olas y pillar algo y no me equivocaba. Al final me quedé solo, pillando sobre todo izquierdas larguísimas, una tras otra sin parar, y llevándome algún que otro revolcón considerable. Hasta que me dio por mirar hacia la costa y ver lo realmente lejos que estaba y acordarme (como no) de aquello que había leído varias veces por internet “another shark attack in Balian beach…” y es que al estar en la salida de un río, al parecer los tiburones acostumbran a patrullar la zona en busca de comida y se han producido varios ataques. Bueno, pensé, una más y me salgo. Como no podía ser de otra forma, y una vez pronunciadas las palabras mágicas (“una y me salgo”) no había forma de que entrara una serie, así que allí me quedé, sentado un buen rato, a la espera de esa última ola que me llevase a la orilla. Al final llegó, aunque en vez de salirme opté por quedarme en el pico de la orilla apurando hasta última hora. Después, vuelta a nuestra villa, ducha, masaje (sobre 5 euros la hora…) y una buena barbacoa en el chiringuito de Ecco beach. Un día perfecto.

Y así entre olas, excursiones, yoga, masajes, puestas de sol, barbacoas y mojitos pasaban (más bien volaban) nuestros días en Bali.

La derecha de Old Man

La derecha de Old Man

Y llegó la hora de volver, no sin que antes Old Man nos brindase (la previsión era de 2 metros y 18 de periodo) una última magnífica sesión mañanera. Curiosamente a Old Man se la considera una rompiente para longboarders, principiantes y gente mayor (de ahí su nombre). Lo cierto y verdad es que tiene varias zonas para todos los niveles, una cerca de la orilla para principiantes, un par de picos en el exterior que acaban en el channel para algo más avanzados y una derecha que puede llegar a ser bastante potente en la que pillé muy buenas sesiones, de hecho esa mañana pillé posiblemente las olas más grandes de todo el viaje allí y al final de la sesión una serie acabó arrancándome de cuajo la camiseta que llevaba puesta. Lo dicho…Old Man. Tremendamente relativo.

Al atardecer de ese mismo día, camino ya del aeropuerto, con una media sonrisa, recordando y haciendo memoria de nuestro viaje, no pude evitar tararear aquella (ahora lejana) musiquilla…”don´t worry, about a thing…”

Paco G.

Pd: Como siempre, dar las gracias a Cristina…por todo.

Y por las fotos claro!

 

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